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LUZ
En un mundo lleno de miserias,
en el que nada es perpetuo,
deja fluir tu amor, ilimitado y habitual.
Deja que tus labios pronuncien
palabras de paz y dignidad,
de manera que tú alrededor
sea purificado por la santidad de esas palabras.
Permite que tus ojos vean
el cuadro de hambre y enfermedad,
de manera que tus manos trabajen
para apartar el dolor de los demás.
Permite que tu mente sea
pura y sin límites,
para tratar a todos los hombres
como tratas a tu amigo.
Deja que cada día tuyo
sea valioso y claro,
para que seas justo
y difundas la Luz de Dios.
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