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1ª LECTURA
Mi 5,1-4

 
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SALMO

79, 15-19

 
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2ª LECTURA

Hb 10,5-10

 
 
 
 
Domingo IV de Adviento
20/12/2009
 

Texto bíblico
Lc 1,34-45


Anunciar que Dios Salva


Para entender la vida de la Virgen María la clave última de su vida pertenece al corazón de Dios uno y trino. Para percibirlo basta abrir las Escrituras y comprender lo que Dios tiene entre sus manos.
Jeremías remitía su vocación de adulto a su elección desde el seno materno (Jr 1, 5). En María se cumplen paradigmáticamente las palabras de Pablo: "A los que escogió de antemano los destinó a producir la imagen de su Hijo, de modo que fuera él el primogénito de muchos hermanos. A los que había destinado los llamó, a los que llamó justificó, a los justificados glorificó" (Rm 8, 29-30).
Bajo la iniciativa salvadora de Dios en Cristo, María es preparada para su misión única, elegida, justificada por gracia, glorificada por la Luz del Hijo.

Educada por la Palabra.

María fue educada en la fe de sus padres. La vida entera de una israelita estaba configurada por su tradición religiosa: memoria de su identidad como pueblo.
Nos preguntamos, ¿Qué sentía María cuando recitaba el "Escucha Israel" (Dt 6), la oración que acompañaba su corazón y su vida ordinaria?
"Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno.
Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma, con todas tus fuerzas"
Allí, en su corazón, conectaban la Palabra de la Torah y su identidad personal más íntima, una mujer que escucha. Esta escucha en ella es lo más natural del mundo, es fuente de su ser.

Escuchar y amar. En sus años juveniles ella sentía, y se concentraba ahí: Escucha. Más tarde sabrá que no tenía otra cosa que escuchar y amar.
Entre su gente, en las reuniones familiares, las conversaciones volvían sobre las viejas profecías y esperanzas de Israel, especialmente cuando en la sinagoga se había leído algunos textos proféticos que anunciaban la llegada del "hijo de David".

María acostumbrada a callarse, escuchaba la Palabra.
Tenía que ser así, en lo oculto, en el silencio... porque el secreto de María estaba escondido en Dios, más allá de toda curiosidad y espectáculo.
Ella escuchaba la Palabra y poco a poco fue comprendiendo el contenido y el mensaje del Anuncio que un día le hiciera el ángel. ¿Cómo será? preguntó (Lc 1, 28).
Lo que estaba hecho a la medida del amor absoluto de Dios, tenía que revelarse poco a poco... como la Buena Noticia reservada a los pequeños.

Anuncia la Palabra

María, corre con prontitud y anuncia la Palabra de Dios, no su propia palabra. Ella estaba acostumbrada a escuchar y callar. Ahora con la Palabra de Dios anuncia la Palabra de Dios
Ella fue creyente de la Palabra de Dios, ahora como creyente que confía en la Palabra anuncia la Palabra de Dios. La Virgen María recibe la Palabra por Gracia, y la anuncia gratuitamente con el gozo de proclamar la Buena Noticia de la Salvación, Jesús: Dios salva.
Nosotros: Escuchemos la Palabra y que la obediencia a la Palabra de Dios nos envíe al anuncio de la Palabra de Dios en nuestra vida.

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BIBLIOGRAFIA
VARIA

Fiesta y Evangelio
(Gustavo Vélez )



Oración para una Iglesia mas viva
(Lázaro Albar Marín)

La Eucaristía
(Gonzalo Aparicio Sánchez )



Manual para
acólitos
(Diego Nicolás
Pardo)

 
Ventas Paulinas