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1ª LECTURA

Is 56,1.6-7

 
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SALMO

83,3-6

 
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2ª LECTURA

1 Pe, 4-9

 
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Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán
«El celo por tu Casa me devorará»
09/11/2008
 

Texto Bíblico
San Juan
(Jn 2,13-20)

Por primera vez Jesús sube a Jerusalén con motivo de la fiesta de la Pascua, siguiendo la costumbre judía. Hay un sutileza que debemos marcar de entrada en la presente reflexión, la distancia que el evangelista Juan ha tomado respecto del judaísmo y de la práctica de sus ritos cúlticos, esto lo inferimos de la expresión “Se acercaba la Pascua de los judíos”. Posiblemente este distanciamiento se deba a que los cristianos ya celebraban con probabilidad su propia pascua. Otro detalle es el referido a la actuación de Jesús, según el versículo trece él es presentado como un varón observante de la ley que sigue las costumbres judías pero aunque solo sean para ponerlas en tela de juicio. 

Otro detalle al cual debemos prestar atención es al ciclo de las fiestas pascuales ofrecidas por Juan, los tres pasajes que muestran este ciclo se hallan en los siguientes pasajes: el que estamos reflexionando (Jn 2,13), la pascua que acompaña la multiplicación de los panes (Jn 6,4) y la que está en la muerte de Jesús (Jn 11,55). 

El texto de la purificación del templo con toda probabilidad quiere mostrarnos la conexión que existe entre la fiesta de la pascua judía y la purificación del templo, porque aquí hay una alusión clara a los acontecimientos de la pasión, según la cual desaparece definitivamente el culto veterotestamentario del templo. 

Lo verdaderamente importante de este pasaje es la acción que Jesús realiza, él encuentra en el templo “a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas”, además de los cambistas; en la descripción de los animales que se vendía en el templo nos presenta las diferentes categorías de animales que se sacrificaban como víctimas. La acción realizada por Jesús está llena de dramatismo, él forma un látigo con cuerdas para echar a todos fuera del templo. Según en evangelista Juan, Jesús justifica su acción porque el templo es la casa de su Padre, por eso no puede convertir en un mercado. La idea es complementada con el comentario que hacen sus discípulos “El celo por tu casa me devorará”, este celo por las cosas de su Padre es el que llevará a Jesús hasta la muerte. Debemos ver esta acción de Jesús a la luz de la tradición de crítica al culto que hacen los profetas del Antiguo Testamento.


Los adversarios


La narración de Juan nos muestra por primera vez a “los judíos” como los auténticos antagonistas y oponentes de Jesús. Toman la acción simbólica de la purificación del templo como pretexto para pedir una señal (Jn 2,18). Por su parte Jesús accede a esta petición pero con una respuesta metafórica y ambigua “Destruyan este santuario y en tres días lo levantaré”. La respuesta, a pesar de su ambigüedad,  expresa claramente la contraposición del templo terreno hecho por manos humanas, y un templo celestial, no hecho por manos humanas y que debe sustituir al santuario terreno. 

De este modo el sentido de la imagen de Juan es que: Jesús en persona es el nuevo templo, el lugar por antonomasia de la presencia de Dios. y lo es ciertamente como crucificado, resucitado y glorificado. 


La narración termina con una noticia importante dada en el versículo veintidós, la metáfora que resultó en un principio enigmática e incomprensible también para los discípulos; sólo cuando Jesús fue resucitado de entre los muertos, se recordaron de las palabras de su Maestro. En otras palabras, sólo después de la pascua entendieron realmente la palabra de que Jesús es el nuevo templo. Así pues, la fe pascual en el Jesús glorificado proporcionó a los miembros de la primitiva comunidad la verdadera y completa comprensión de Jesús.

P.Benedicto Huanca
kolinho@hotmail.co
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BIBLIOGRAFIA
VARIA

Oración y equilibrio psíquico
Julio M. García Llovera

 

Celebremos la vida
Sor Lucía Caram

 

Diccionario Litúrgico
Guadalupe Pimentel

 
Ventas Paulinas